La jefa del FMI advierte que los colchones energéticos y fiscales se agotan y que Asia ligada a la IA resiste mejor que los países de bajos ingresos

Georgieva: la resiliencia económica global llega a su límite

La jefa del FMI advierte que los colchones energéticos y fiscales se agotan y que Asia ligada a la IA resiste mejor que los países de bajos ingresos

Bangkok. La economía mundial ha logrado sortear hasta ahora los embates de la incertidumbre, pero su capacidad de aguante tiene fecha de caducidad. Así lo planteó la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, durante su intervención de este miércoles en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, que se celebran en la capital tailandesa.

Georgieva reconoció que el sistema ha demostrado flexibilidad ante las sacudidas recientes, aunque fue tajante al advertir que esa fortaleza se acerca a su techo. A su juicio, los márgenes de seguridad con los que los países han amortiguado los golpes, tanto en materia de energía como de finanzas públicas, se están consumiendo.

Un crecimiento tironeado por fuerzas contrarias

La titular del FMI describió un panorama en el que la expansión global recibe empujes en sentido opuesto. Por un lado, los problemas en el abastecimiento de energía originados por el conflicto en Oriente Medio actúan como freno. Por otro, el dinamismo de la demanda asociada a la inteligencia artificial (IA) funciona como acelerador.

El balance de ambas presiones arroja, según Georgieva, un crecimiento mundial cercano al 3,1 % en 2026. La cifra coincide con la proyección que el organismo difundió en abril, pero queda por debajo del 3,4 % alcanzado el año pasado.

Detrás del promedio, realidades muy distintas

La dirigente advirtió de que el dato global oculta contrastes marcados entre regiones y grupos de países. Las economías que mejor han resistido, indicó, son las que se encuentran enganchadas a la cadena de suministro de la IA, un bloque con fuerte presencia asiática en el que figuran Tailandia, Malasia, Corea del Sur y Singapur. A ellas se suman las naciones exportadoras de energía que no atraviesan situaciones de conflicto.

Los más expuestos: bajos ingresos y Estados frágiles

En el extremo opuesto, Georgieva situó a las economías de bajos ingresos y a los Estados frágiles o golpeados por guerras. Su vulnerabilidad es aún mayor, explicó, cuando dependen de la compra de energía en el exterior o cuando han quedado fuera del auge tecnológico.

Deuda en niveles de otras décadas

La directora gerente señaló además que, desde el encuentro de primavera, la rentabilidad exigida a la deuda de las economías avanzadas ha escalado hasta cotas que no se veían desde hace décadas. En su análisis, ese movimiento responde a una inflación que no cede, a una creciente presión sobre las cuentas públicas, a la demanda de los inversores y a las expectativas de crecimiento que despierta la inteligencia artificial.

La IA, un sostén para Asia

Georgieva ya había adelantado, en declaraciones previas, que la intensa inversión en infraestructura de inteligencia artificial contribuye a mantener la expansión global en torno al 3 %. Ese proceso, añadió entonces, está dejando beneficios relevantes en varias economías asiáticas que son proveedoras de equipos y componentes tecnológicos, como es el caso de Tailandia.

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